Reto de baile sentado: el arte olvidado del buen pasajero
Bailar sentado es un arte totalmente ignorado. ¿Cómo lo jugamos? Alguien elige la rola y señala a un bailarín; el personaje en cuestión tiene la misión de bailar como si fuera la mejor canción de su vida, como si no pudiera creer lo buena que está. (Solo cuiden no distraer al conductor y cinturones siempre puestos).
Los jueces —o sea, todos— premian al más convincente, y ¡claro! el que más disfrute. Es ridículo, es contagioso, es divertido y baja la tensión de cualquier viaje pesado en cuestión de segundos.
Reto Mongui: Baile solo de manos, o haciendo gestos con la cara. El más chistoso gana el próximo turno de elegir canción.