Spray anti-monstruos: la poción que vacía el clóset de fantasmas
A pesar de la escasa evidencia científica, muchos peques sostienen con firmeza que hay monstruos debajo de la cama. ¿Y quiénes somos para contradecirlos? En vez de discutir con la lógica de un niño de cuatro años (batalla perdida de antemano), mejor les damos una herramienta.
Arma con tu peque un spray anti-monstruos:
- Consigan una botella con atomizador y lávenla muy bien por dentro y por fuera.
- Descarguen nuestra etiqueta "Anti-monstruos" y péguenla en la botella (el diseño es parte del poder, obvio).
- Llénenla con agua fresca e invítalo a rociar debajo de la cama y en las "entradas secretas" del cuarto. Esto es serio: hay protocolo.
- Dejen la botella cerquita para poder zapear cualquier fantasma que aparezca a media noche.
Lo bonito del truco es que no minimiza el miedo ni lo agranda: le da al peque una manera de sentirse en control. Y un niño que se siente capaz de defender su propio cuarto se duerme mucho más tranquilo. (Tú también.)
Reto Mongui: que tu peque le invente un nombre científico a su poción. Entre más impronunciable, más potente.