Yo veo, yo veo callejero: matar el aburrimiento en cualquier fila
La versión urbana del clásico, perfecta para el mercado, el centro o la fila del banco (esa que se hace eterna). Túrnense: "Yo veo, yo veo… algo rojo que huele rico". El resto adivina.
No necesita hojas, pantallas ni nada que imprimir: pura observación para convertir el tiempo muerto en juego. Además, entrena a los peques a fijarse en el mundo que los rodea.
Reto Mongui: pistas solo por sonido u olor, nada de colores. Nivel detective.